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SAGITARIO

Te pido que esperes, antes de salir a la carrera, porque tal vez lo que te quiero decir te hará llegar antes.

Se que puedes ver en el futuro hasta la caída de las estrellas, y me gustaría que me vieras junto a ti, quitando peso a lo imposible, haciendo que casi no haya límites, y los pocos que queden, que estén ahí para acompañarnos en un paseo sincero entre la escarcha y el rocío, entre el deseo y la duda, encontrando en un te quiero, la solución al enigma de porque el mundo nace nuevo a cada instante.

Tiene que haber un lugar en el que tus bríos se templen, y yo pueda acompañarte en tu brillante centella, hacia un horizonte amplio en el que el aire no duela, y tu verdad pronunciada, en un susurro o en guirnalda de carcajadas, brote limpia y fresca como una magnolia besada.

Ahora quieres cantar y bailar conmigo: cien coros y un pajarito, mañana lo beberemos todo, en lo alto de un monte, y saciaremos la sed, nos quedará en la cara una sonrisa perpleja que hará pensar a muchos, que el oro del becerro no vale lo que cuesta.

De ti, quiero tu sonrisa de triunfo, saciada de esperas, imperiosa y generosa, que abre puertas y ventanas, que luce como una promesa, que abandona lo que tuvo, que aunque lo que tiene no quiera, quiere lo que quiera. Tu canción de cuna es la Euforia, bendita sea, celebrémoslo todo, apostemos al treinta y tres, tu te reirás después si ganas, si no acertaste seré yo quien ría¡ así no hay forma de perder!.

Para descansar de las emociones abiertas, pediremos algo aliñado con Prudencia, y sabremos que sabe a tata sabia que sabía que sabía, y ella alejará nuestro miedo, con consejos sobre como proceder y hacer, sobre lo poco y lo mucho, sobre que lo primero es antes. Le preguntaremos por el miedo, y nos dirá que es una amenaza suicida, que en el mejor de los casos convierte nuestro cuerpo en helada sangre, para recordarnos muy serio que no nos juguemos la cara, por que otra nueva nos iba a salir muy cara. O que dejemos la ruleta rusa, que ya no se usa. Pero a veces este miedo no quiere morir, y crea mil razones para no vivir.

Saquemos de nuevo la comba, todavía no estoy cansado de reír.

Buscas cosas lejanas, que te recuerden lo que has sido. Como, por la mañana, te levantabas con el pecho de maíz y mirabas a cada lado, por si te habías perdido algo.

Se que te cuesta la rectitud, la fidelidad y la paciencia, me gustaría decirte que estas cualidades están en ti, y puedes usarlas cuando quieras. Espero que ahora quieras, a mi.

Voy a tejer una manta con hilos de seda, que nos sirva para escondernos y para volar lejos, para que no arrugues el entrecejo.

Quiero verte regalando flores en un desierto lleno de gente. Quiero verte desnudarte ¡de repente!.

Una cosa no me ha quedado clara la última vez que hablamos, te dije que había visto amanecer así seis o siete veces, ¿cómo es que me contestaste, ¡yo, una o ninguna!?. ¡Antes morir que perder la vida!

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